Si analizamos desde un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados y hablamos en términos de diseño de animaciones, la Anticipación es: “el principio más básico e importante, se trata del argumento inicial concreto para sustentar una acción. La acción nunca se puede desarrollar si no hay una preparación o impulso que lleve al movimiento.”
Teniendo en cuenta esta definición, podemos hablar de anticipación en términos de preparación para algo que va a llegar. Trasladando esto último a nivel empresarial u organizativo, anticipar implica predecir lo que va a suceder, partiendo de cuáles van a ser los movimientos de los elementos que nos rodean (la competencia, nuestros colaboradores, las necesidades de nuestros clientes, innovaciones, economía, cambios culturales, cambios legislativos, etc.).
Anticiparse implica establecer procesos ordenados con un objetivo concreto: partiendo del análisis anterior y de la situación en la que nos encontramos, definir escenarios potenciales así como objetivos y caminos para poder llegar a los mismos.
Intentar anticiparnos, nos permite reflexionar sobre las diferentes ideas, sobre el futuro inmediato y sobre el más lejano. Nos permite visualizar escenarios a corto, medio y largo plazo combinando los planes a más largo plazo (tenemos a nuestro alcance herramientas empresariales como el Plan Estratégico y/o el Plan de Marketing) con aquellos de medio y corto plazo para lograr alcanzarlos (Plan de Gestión anual, Plan de Objetivos anuales…). Nos permite identificar a nivel profesional y empresarial, dónde queremos estar y haciendo qué cosas. Y, por supuesto, nos permite establecer los caminos y senderos que nos van a posibilitar lograr dichos objetivos.
Cabe decir que en este ejercicio, la certeza absoluta, no existe, por lo que jugamos con porcentajes de probabilidad en función de cómo se van moviendo los diferentes elementos que nos rodean y cómo van evolucionando los diferentes indicadores que los representan (podríamos hablar de herramientas como cuadros de mando, baterías de ratios, basados en los ERPs, CRMs etc…). Todo ello implica una observación y adaptación continua.
Si analizamos qué empresas, equipos y personas están triunfando en la actualidad, observamos que son aquellas que no se dejan llevar por la marea si no, que consiguen anticiparse al mercado, que innovan, que evolucionan, que mejoran sus procesos y servicios, que ven y aprovechan oportunidades, que son positivas y optimistas, realistas pero imaginativas… Las personas, equipos y empresas que queremos vernos reforzadas, mejorar, renovarnos y evolucionar positivamente en el mercado, debemos de tener muy en cuenta la importancia que tiene anticiparse y visualizar continuamente y de forma clara dónde y cómo queremos estar, adaptándonos a la cantidad ingente de cambios que nos rodean.
Hablamos de crear unos hábitos que incrementen la posibilidad de continuidad a largo plazo de las organizaciones y para ello, cabe decir que anticiparse es cosa de todas las personas dentro de los equipos, organizaciones etc. No solo es algo reservado a unos pocos. Es un proceso que comienza por uno mismo, desde dentro, para determinar los cambios que voy a hacer a nivel de hábitos, de los procesos que vamos a hacer para innovar y aportar mirando un poco más hacia el futuro más lejano, combinándolo además con el presente y el futuro más cercano.
Lo realizado hasta ahora es genial porque nos ha llevado al punto en el que nos encontramos (personal, profesional, empresarial…), pero lo importante en este momento es no solo lo que estamos haciendo ahora (corto plazo) sino lo que vamos a realizar (Anticiparnos) en el medio y largo plazo): el presente y el futuro dependen de cada uno de nosotros. Parafraseando al autor Alex Rovira, ya mencionado anteriormente por nuestros compañeros del Comité de Innovación: “El futuro es presente, dentro de 5 años seremos lo que hagamos hoy”.
Javier González





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