Blog de Consultec

Es evidente que hoy en día la tecnología ocupa una parte importante de nuestra vida personal y profesional. De su aplicación en el primer ámbito, hablaremos en otro momento; para su aplicación en el segundo, numerosas son las entradas que podríamos escribir al respecto.

En todo caso, y por focalizar aún más el objeto de estas líneas, dedicaré unas líneas sobre el porqué de la elección de un BPMS (Business Process Management Suite), en definitiva, sobre la selección de aquella aplicación informática bajo la que realizaremos la gestión de nuestros procesos.

En esta línea, diría que me resulta interesante comprobar cómo actualmente, en un momento en que las aplicaciones ERP cuentan con amplia implantación en medianas y grandes empresas, la implantación de soluciones BPM no goza con el mismo atractivo.

Dicho de otra manera, en el ámbito empresarial nadie duda de las bondades de uno u otro ERP, de este o aquel CRM, de ese programa de contabilidad/facturación…, así como pocos son los que dudan que su organización se fundamenta en el trabajo por procesos. Pero esta última afirmación no tiene tanto peso en las decisiones estratégicas de la compañía a la hora de incluir en sus partidas presupuestarias la adquisición de un BPMS.

No parece haber mucha coherencia entre la premisa de partida y la acción resultante, pero ésta, más que llevarnos a la cabeza, ha de orientarnos a la reflexión al respecto en materia de eficiencia (entre otros), es decir, en la línea del logro de un objetivo al menor coste unitario posible y con un óptimo uso de los recursos disponibles.

Y si para ello, sirven como aportaciones algunos de los beneficios que aseguran haber conseguido empresas y entidades que trabajan con soluciones BPM, enumerar algunos como:

  • Rápida implementación de nuevas estrategias de negocios
  • Mejora continua
  • Optimización en el uso de los recursos
  • Aumento de la colaboración inter e intraempresarial
  • Incremento en la extensión del proceso
  • Aseguramiento del cumplimiento del proceso y de las políticas de negocio
  • El conocimiento queda en la organización y no en las personas
  • Mejora en la atención de mayores volúmenes con mayor exactitud

Podemos seguir ahondando en el tema, pero lo dejaremos para próximos posts. En todo caso, podemos ampliar información al respecto, en este enlace.

Eduardo Céspedes

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